martes, 25 de octubre de 2011

Stage Bottles

Mucho silencio ha habido aquí, tal vez por demasiado tiempo. El silencio se debe a una rutina en la que pocas cosas extraordinarias suceden. La vida en Zasip se limita a estar en casa, pasear a Kala y poco más, pues el frío ha llegado. Y ha llegado para quedarse (en Liubliana nevó el otro día a 20 de octubre, ¡a 20 de octubre!). Entre semana prácticamente sólo estamos aquí para dormir, ya que estamos trabajando en Liubliana, y los fines de semana no estamos haciendo mucho pues queremos no gastar mucho dinero, y por fin mejorar un poco nuestra situación económica, como parece que está sucediendo. Así pues, mi tiempo está casi totalmente dedicado a la enseñanza de español. Trabajo casi tanto como quería y esperaba, pero me cancelaron algunos cursos por falta de alumnos y eso me fastidió un poco las previsiones. Pero podría ser peor.  Estoy trabajando en diferentes escuelas de idiomas y hasta en un colegio público, dando español a unos niños como una actividad extraescolar. Más que interesante la experiencia, de la que sin duda voy a aprender mucho. Además, me sigo formando para ello, y hace unos días volví al encuentro de profesores organizado por el Instituto Cervantes de aquí. Estuvo muy bien y pude conocer alguna gente nueva que está por Eslovenia.

La foto es tan mala como mi móvil esloveno, pero el bajista
de Stage Bottles llevaba una camiseta de Kortatu

Pero a lo que vamos. El miércoles pasado volví por fin a un concierto después de algunos planes frustrados. Volvió a ser en Metelkova y otra vez más en Menza. Fui solo, como hacía mucho tiempo que no iba a un concierto. Y todo por ver a los Stage Bottles, un grupo alemán de punk-oi del que había escuchado algo y me molaban bastante. Dentro del rollo son bastante conocidos y no podía desperdiciar la oportunidad de ver a un buen grupo, que aquí no hay muchas ocasiones para ello. No hubo mucho público, y eso que sólo costaba cinco euros. La noche la abrieron los locales G.U.B, un grupo punk de Liubliana. Tocaban bien, pero hacían un punk demasiado simple para mi gusto. Y luego los Stage Bottles, que empezaron como un tiro y se alargarían en el escenario durante una hora y media. Hacen un punk clasicote, no muy rápido, en inglés y con un toque especial gracias al saxofón. No fue el concierto de mi vida, pero sin duda lo disfruté.

De propina, el temazo con el que los descubrí y con el que abrieron el concierto:


lunes, 26 de septiembre de 2011

Eno leto

Si las cuentas no fallan ayer se cumplía un año exacto del inicio de esta experiencia de vida en Eslovenia. Y no os preocupéis, que aunque luego nunca se sepa qué va a pasar y la vida da muchas vueltas, de momento me gustaría aún vivir en España. Un año da para mucho, por supuesto para cosas buenas y malas. Lo mejor, sin duda, el poder tener una relación "normal" con Monika, con las cosas buenas y malas de la convivencia. La de películas que habremos visto. Me he vuelto un experto cinéfilo, y además mi inglés en cuanto a comprensión de nativos ha mejorado muchísimo, ya que vemos siempre todo en versión original, sea el idioma que sea. ¡Y cómo nos lo pasamos con Kala y Frida, la gata! No puedo olvidar la bici, está claro, con la chapa que he dado por aquí. Y con el esloveno estoy más que satisfecho. Tardé en soltarme, pero después de "sólo" un año puedo decir que lo hablo. Sí, con muchos errores y con muchísimo que aprender aún. Pero creo que estoy más que en el buen camino. Más cosas positivas: el voluntariado (de lo que ya hablé hace poco, así que no me repito) y el trabajo como profesor de español. Después de la primera experiencia con ello en España aquí me terminé de asentar en la profesión, trabajando mucho mejor y sintiéndome aún más profesional. Pero en este campo también queda muchísimo que mejorar. De hecho, como ya sabréis, este año que empieza me voy a dedicar plenamente a ello, trabajando en diferentes academias e instituciones (van saliendo clases, y por el momento la cosa va bien, aunque espero que vaya a mejor).

También muchas cosas malas, que a mí siempre me gusta sacarle el lado negativo a todo. Para mí lo peor de este año ha sido el tema de la amistad. No he hecho amigos. Sí, he hecho colegas o conocidos a través del voluntariado y también tengo a los amigos de Monika, pero amigos de verdad no he hecho. Y lo echo mucho de menos. Es lo que más echo de menos de España, relacionado mucho con nuestra cultura de allí de vernos muy a menudo y estar todo el día en la calle. Hay cosas de la cultura eslovena que me repatean y otras que me gustan, como todo. Algún día debería escribir una entrada sobre esto, que vergüenza debería darme. La parte económica también tiene lo suyo, ya que nos las hemos visto mal todo el año y aún seguimos así. De hecho, no lo había dicho por aquí, pero por ahora hemos dejado Liubliana y estamos viviendo en Zasip temporalmente, a la espera de saber cuánto voy a trabajar finalmente. Pero bueno, esto también tiene sus cosas buenas y es que aprendes a valorar las cosas importantes y a administrarte mejor. Supongo que entonces el título de Dragones y Changarras deja de tener algo de sentido, pero lucharemos para volver a Liubliana cuanto antes. Además, que seguimos yendo allí a trabajar casi todos los días. 

Y esto es sólo lo que me viene ahora a la cabeza. La de cosas que se me olvidarán... y las que aún quedan por pasar. Espero seguir contándolo.



domingo, 18 de septiembre de 2011

La siempre apasionante aventura de viajar desde/a Eslovenia

Aquí estamos de vuelta otra vez desde hace ya unos días, y, claro está, los viajes han sido una odisea de horas y lugares. No hay otra forma de moverse entre Eslovenia y Madrid, a no ser que te quieras gastar el pastón increíble que cuestan los billetes de Adria, la compañía aérea nacional eslovena que ofrece vuelos directos en verano entre Liubliana y Madrid. Que por cierto, aún no he volado nunca con ellos. Manda huevos. Total, que a la ida (sí, supongo que para mí ir de Eslovenia a España, ahora, es hacer la ida) volé con el billete de vuelta, valga la redundancia, del voluntariado. Lo que quiere decir: con Czech Airlines haciendo escala en Praga. En un principio la escala iba a ser de un par de horas, pero hubo un cambio en el vuelo a Praga. Al final tenía el vuelo en Liubliana a las seis de la mañana y después en Praga a las ocho de la tarde. El resultado de ello fueron doce horas entre un avión y otro en el que evidentemente me marché a la ciudad. Ya había estado antes, pero aún así estuve paseando por los lugares turísticos con tranquilidad y haciendo alguna cosa un poco más diferente. La gente se vuelve loca con Praga, pero a mí tampoco es que me pirre. Reconozco que es especial, pero me pasa lo que con Venecia. Hay tantos turistas que es un poco asqueroso. Eso sí, esta vez no había ni la mitad de los que vi en mi primera visita.

Un dragón en Praga

Y al volver aquí innové e improvisé un poco. La última vez que hice la ruta de Venecia acabé un poco harto y además los de Vueling han cancelado la conexión con Madrid, así que me dediqué a buscar otra alternativa. Y creo que ha resultado ser la mejor por ahora. Me siento un poco idiota por no haberla encontrado antes. Volé desde Madrid a Verona con Ryanair (muy barato). Allí me di unas horas para visitar la ciudad, ya que nunca había estado por allí. Como todas las ciudades italianas está genial, y ésta también estaba petada de turistas, ya que para los que no lo sepáis (yo tampoco lo sabía, o al menos no lo recordaba, hasta unos días antes) es la ciudad de Romeo y Julieta. Además hay un imponente anfiteatro romano, que es el primero que veo en mi vida. Una vez hecha la visita de rigor cogí un tren con destino a Gorizia, la parte italiana correspondiente a la ciudad eslovena de Nova Gorica. Tuve que cambiar de tren en Mestre (la parte de Venecia en tierra firme) y en este otro conocí a un personaje iraní que iba a hacer negocios a la Koper eslovena. Me encanta charlar con gente en estos viajes, siempre me fascinan las historias que cada uno esconde. Llegué al destino e iluso de mí, creía que Gorizia y Nova Gorica compartían la estación de tren, pero no es así. Con lo cual, con la mochila a cuestas tuve que cruzarme a pie toda la ciudad italiana, a la que ya le eché un ojo de paso y me sorprendió muy gratamente. Si es que cualquier ciudad italiana es bonita. Habrá que volver por allí con más calma, ya que en Nova Gorica volví a no ver nada más allá de la estación de tren, junto a esa plaza de la que ya hablé hace tiempo. Esta vez llegué a la plaza desde el lado italiano (que por cierto, se llama Plaza Transalpina y no Plaza de Europa como la parte eslovena) y cuando la crucé por fin pude descansar. Desde allí simplemente ya un tren a Podhom, el pueblo de al lado de Zasip que simplemente está separado por la propia vía del tren. Vamos, que como podéis ver cualquier viaje a este país es hacer un mini interrail.

Miles de enamorados mancillando la casa de Julieta en Verona

Entre Italia y Eslovenia

miércoles, 31 de agosto de 2011

Poletni tabor

Aquí estoy recogiendo el piso de Liubliana, que hoy lo dejamos a un día de parece que ya de manera confirmada volver a España, aunque ya sabéis que simplemente por unos días. Pero tampoco quiero pararme a hacer balance de este primer año en Eslovenia, ya habrá momento para eso. Con esto también se termina el voluntariado, al que fui por último día el lunes, a modo de despedida. Esto después de pasar toda la semana pasada en el campamento de verano, que fue un magnífico colofón a esta increíble experiencia. Para mí, el Servicio Voluntario Europeo empezó siendo una excusa para sobrevivir aquí, pero al final ha acabado siendo una experiencia vital genial en la que he aprendido un montón de cosas y que me ha permitido hacer un tipo de cosas que de otra manera nunca jamás habría hecho. Por ejemplo, redescubirir a los niños y a los adolescentes. Sin duda ha merecido la pena.

Por razones obvias, no pongo fotos de los niños.
Aquí, Novigrad desde el barco

Desde hacía mucho tiempo sabía cómo pasaría esta última semana de voluntariado, ya que en el centro me propusieron participar en su campamento de verano anual. Para mí fue una sorpresa y se lo agradezco un montón, porque ha sido algo increíble, ya que ni como niño había participado en una cosa de estas características, así que mucho menos como monitor. El campamento consistió en una semana con casi treinta niños en la costa de Croacia, muy cerquita de Novigrad. Concretamente estuvimos en Pineta, una especie de campamento de verano que curiosamente pertenece a la región eslovena de Gorenjska. Allí estuvimos disfrutando de las playas croatas (ya sabéis, roca, hormigón y pinos, lo que le da una belleza especial) y haciendo un montón de talleres. Yo tuve cierta responsabilidad respecto a un grupo de niños y dirigí un taller musical junto a mi compañero Darko, en el que nos dedicamos a aprender "La cucaracha" tanto en esloveno como en español con vistas a una actuación final. He aprendido mucho de la experiencia (los niños te dan tanta alegría como quebraderos de cabeza), pero ha sido algo agotador, ya que estábamos desde las siete de la mañana hasta las doce de la noche todos los días sin parar. Tanto, que volví malo con un constipado importante. Aparte, también hicimos un par de excursiones, una a Novigrad (Cittanova en italiano), de la que no pude ver mucho, y otra en barco a Poreč (Parenzo), en la que no pude resistirme a escaparme un rato para ver el casco antiguo, ya que es uno de los lugares istrianos más conocidos. Pude comprobar que es una ciudad típica de las que estuvo bajo control veneciano. Con las ganas me quedé de ver con más detalle la iglesia bizantina Patrimonio de la Humanidad que tiene. Como con ganas me he quedado de explorar más Istria durante este verano, pero es lo que hay. Ya habrá tiempo.

Las puestas de sol en el Adriático: espectaculares

En cuanto al final en Kresnička, no hay tal final, pues aún tengo algunos asuntos que arreglar relacionados con el SVE y además seguiré siendo voluntario, pero ya de manera normal, aportando lo que pueda cuando pueda, dependiendo del tiempo que tenga. Así que no hay momento para la tristeza de los finales. Además, que me gustan los finales, son una de las salsas de la vida, y siempre suponen el principio de otras cosas. Y tengo muchas ganas de empezar esta nueva etapa en Eslovenia. Veremos qué nos depara.

viernes, 12 de agosto de 2011

Eslovenia Corazón

Eslovenia Corazón es la única página web eslovena completamente en español, si no tenemos en cuenta páginas de turismo. Existe ya desde hace casi un año y medio y se debe a la labor de Carlos Yoder, que es uno de los veteranos (al menos para mí, que llevo poco tiempo por aquí) de la comunidad hispanoparlante en Eslovenia y al que tengo el gusto de conocer. La web la conocí buscando cosas de Eslovenia por internet en aquel período en el que venía de manera regular (¡ay, qué tiempos aquellos!), y pretende ofrecer una información completa sobre todo lo que tenga que ver con Eslovenia y el español. Está muy bien, la verdad. Y es válida tanto para turistas, con información para ellos y artículos sobre la cultura y la historia eslovena, como para residentes, con informaciones sobre papeleos y una completa agenda dedicada únicamente a los hispanohablantes. De hecho, Eslovenia Corazón ya ha tenido cierto reconocimiento y repercusión en el país. Si hablo de ella ahora es porque hace un par de días han publicado mi primer artículo (sin intención de sonar demasiado pretencioso) para la web. En lo que he escrito hablo sobre el proceso de cómo obtener un Servicio Voluntario Europeo en Eslovenia, así que no es que sea especialmente interesante, pero espero que este artículo sea el primero de muchos. Creo que habrá más, en los que trataré contar otras cosas sobre el país. Aquí os dejo el enlace por si lo queréis leer: http://esloveniacorazon.si/articulos/preguntas-frecuentes/el-servicio-voluntario-europeo-sve-o-una-manera-de-ser-voluntario-en-eslovenia