sábado, 5 de octubre de 2013

Velika Planina

Radio SI es una de las estaciones de radio más populares de Eslovenia. Al principio, aún en los tiempos del Daewoo Matiz, era lo que siempre sonaba en la radio (como curiosidad, unas cuantas veces escuché diferentes canciones de Jarabe de Palo). Ahora, ya en la época del C3, es otra emisora, la comercial Radio 1, la que ha ocupado en gran medida su lugar, aunque no del todo. SI son las siglas de Slovenia International, y es que esta cadena destaca por ser la rama internacional de la radio nacional eslovena, con buena parte de su programación en inglés y alemán, lo que es de agradecer. En los últimos meses han lanzado una serie de eventos y clubes para extranjeros en el país, y uno de ellos me llamó suficientemente la atención como para ir. Con Monika y mi amigo holandés Martijn y su novia, conocidos de mi época del EVS, nos dirigimos a Velika Planina, uno de los lugares de montaña más importantes en Eslovenia. Apenas nos relacionamos con otras personas que se dieron cita en el evento, pero de todas maneras pasamos un día estupendo. Y todo por tan solo seis euros de inscripción. Por ese módico precio recibimos una camiseta de la radio, subimos a la montaña en el caro funicular, degustamos un exquisito menú compuesto por gulash y štruklji, dos de las mayores delicatessen de la cocina eslovena, y visitamos el museo de Velika Planina. Como subimos en el funicular, no es que hiciésemos mucho montañismo, aunque de ahí a la cima sí caminamos algo (no así al bajar, porque utilizamos el largo telesilla que lleva de la cima al funicular). Velika Planina no es el nombre de esta montaña  de los Alpes de Kamnik y de la Savinja (el pico se llama Gradišče y tiene 1.666 metros de altitud), sino que lo es de la meseta donde se sitúa uno de los mayores asentamientos pastoriles de montaña de toda Europa. Se trata de una aldea que se remonta a tiempos medievales, incendiada completamente durante la Segunda Guerra Mundial y que aún hoy continúa en funcionamiento. Se trata de un lugar protegido y de gran importancia etnológica, pues tiene su propio método de construcción de las cabañas, su vestimenta tradicional, sus diferentes herramientas de trabajo y hasta su propio queso, producido a partir de la leche que dan las numerosas vacas que pastan en sus prados. En la parte histórica las cabañas pertenecen a familias de la zona, quienes no pueden venderlas para evitar la llegada del turismo salvaje. Buena medida, pero que no ha evitado que en las inmediaciones hayan surgido numerosísimas colonias de cabañas de alquiler. Es espectacular ver el mar de cabañas, ya sean tradicionales o modernas, en lo alto de la meseta. Sin duda alguna, es una visita obligada si pasas por Eslovenia. 

Subiendo en el funicular... ¡Espectacular!
El gulash es el mayor legado húngaro a la gastronomía eslovena
Y los štruklji son uno de los mejores platos típicos eslovenos
El grupo con las camisetas de Radio SI
Velika Planina: paisaje de otro tiempo
Las vacas tienen que estar hasta el gorro de los turistas
A ver si algún día alquilamos alguna cabaña para turistas

La población de mayor entidad en las cercanías de Velika Planina es Kamnik, no muy lejos de Liubliana. Era paso obligado en coche, y como tanto ni Monika ni yo habíamos estado, nos apetecía parar a visitarlo y redondear el día. Había visto fotos del pueblo, de más de diez mil habitantes, y había oído hablar mucho de él, por lo que me podía hacer una idea. Pero aún así me sorprendió y agradó mucho la visita. El centro histórico es enorme y tiene muchos edificios dignos de admirar. Especialmente destacable es la capilla del castillo pequeño, bonito resto arquitectónico y de grandes vistas sobre el casco antiguo. Además, las calles estaban llenas hasta la bandera, porque justo ese día se celebraba la 43 edición del festival de los trajes típicos de Eslovenia. Pequeños rincones de Eslovenia como este nunca dejarán de sorprenderme.

Vista sobre el casco viejo de Kamnik.
Al fondo es donde está Velika Planina

La capilla del castillo pequeño
Y sus bonitos frescos interiores
Trajes típicos femeninos de las diferentes regiones de Eslovenia

martes, 1 de octubre de 2013

Un Pape swingdigente


Cualquiera que haya vivido fuera de su lugar de origen comprenderá el valor de una visita. Y cualquiera que me conozca un poco sabrá que me gustaría tener más. Supongo que se debe a varios factores. Primero, que ya vamos teniendo una edad y cada uno va a lo suyo, incluido yo mismo. Y también es importante la gran mierda que son las conexiones con Eslovenia. Tanto en el mes de junio como en el de septiembre he tenido el placer de compartir unas horas con el Pape, aquella persona con la que hace ya bastantes años creé el sueño de No me Jodas. Curioso que haya pasado por aquí dos veces tan seguidas y curioso que las dos veces haya sido por escasas horas. Pero todo tiene su explicación. Si a alguien le sirvió de algo nuestra experiencia punk fue al Pape, pues gran parte de su vida actual se deriva del aprendizaje de aquella historia. Nunca para quieto y siempre está metido en alguna. Y con lo que está liado últimamente es con un grupo de artistas callejeros madrileños que se llaman Swingdigentes, haciendo de conductor, cámara, pipa y lo que se tercie en las giras europeas que se están marcando. Giras que se han dirigido principalmente a los Balcanes. Y de ahí que hayan pasado por Eslovenia, cruce de caminos obligatorio para llegar a la península balcánica. La primera vez fue a finales de junio, en donde en poco más de ocho horas en el país pudimos charlar un poco, darles cobijo a unos cuantos en mi antiguo piso e ir a un taller a cambiar una rueda. Prometieron parar con más tiempo al volver, pero el cansancio de los días fuera de casa al final no se lo permitió. Pero han cumplido su promesa en septiembre, quedándose un par de noches. Pude disfrutar una tarde con Pape y los Swingdigentes, muy buena gente. Paseamos por una Liubliana con gran ambiente, pues ese mismo día se inauguraba el Eurobasket. También fuimos testigos de una pelea entre artistas callejeros en la plaza de Prešeren. Y acabamos cerrando la noche en un concierto de jazz en Celica y en el Jalla Jalla de Metelkova de manera inmejorable. Fueron pocas horas, pero las exprimí al máximo. Una pena que los Swingdigentes no se marcaran ningún espectáculo, aunque curiosamente los vi una vez en su plaza de Ópera de Madrid cuando estuvimos allí con los padres de Monika, sin conocerlos de nada entonces. Estoy seguro de que el camino les volverá a guiar aquí y a la próxima darán un paso más y se presentarán al público esloveno. Y yo encantado.


sábado, 28 de septiembre de 2013

Bohinj vodni park

Prácticamente recién llegado y ante el inminente comienzo del nuevo año escolar había que usar un par de cupones con los que nos habíamos hecho hacía ya bastante tiempo. Un par de años atrás empezaron a aparecer en Eslovenia un montón de páginas webs que ofrecen cupones de descuentos para los servicios y productos más variopintos. Uno de los portales de más éxito es Kuponko. De vez en cuando está bien echar un ojo a las ofertas que tienen, porque se pueden encontrar cositas interesantes. Estos cupones en cuestión eran para el balneario de Bohinj, situado en el pueblo de Bohinjska Bistrica. Nos salieron a mitad de precio, por seis euros y medio podíamos pasar todo el día en sus piscinas. Y si soy sincero, tampoco habría merecido la pena pagar más. Se trata de un complejo bastante pequeñito, con un par de piscinas y jacuzzis dentro y uno de cada al aire libre. También tiene dos toboganes, pero lo más original es que en una pared sobre una piscina tiene un pequeño rocódromo, por cierto imposible de escalar a no ser que se sea un pro. Intenté dar un par de pasos unas cuantas veces, pero no hubo manera. En fin, no deja de ser un spa modesto y típico de lugares que simplemente quieren completar su oferta turística con un establecimiento de estas características. Además, tenía una de los rasgos que más odiamos en este tipo de lugares. El agua estaba casi fría, como ya nos pasó en Laško o en el balneario de Bled de nombre Živa, del que nunca he hablado en el blog. Para probarlo una vez no estuvo mal, pero dudo mucho que vayamos a repetir.


sábado, 21 de septiembre de 2013

Blednays Propaganda

Tengo un buen número de entradas pendientes, pero debido al Eurobasket (sobre el cual ya hablaré largo y tendido) el único tiempo libre que he tenido prácticamente desde que volví de mis vacaciones en España lo he dedicado a dormir. En los próximos días irán apareciendo poco a poco para dar continuidad a este blog que cumplirá tres años en breve. La noche anterior al mencionado viaje fue una toledana. Empezó en Bled, más concretamente en uno de sus bares, Kult, que sigue en pleno ascenso hacia la conquista de la noche junto al lago. Después de la decepción de la última vez, Bernays Propaganda se presentaban a la reválida conmigo. Y además en casa (no lo he dicho por aquí, pero desde julio y hasta nueva orden estamos de nuevo viviendo en Zasip). Allí estábamos Monika y yo, y poca más gente. Estaba un poco a la expectativa, pues no quería irme enfadado otra vez. Pero consiguieron devolverme la fe. No es fácil hacer un buen bolo en una sala con tan poca gente (y eso que la entrada era gratuita), aunque como público normalmente suelen ser los conciertos que más se recuerdan. Solo tocaron cincuenta minutos, pero soy consciente de que un grupo de sus características no pasará nunca de la hora sobre el escenario. Además alternaron temas de sus tres discos y me compré el último, de título "Zabraneta planeta", por solo cinco euros. Nunca me había hecho con uno de sus álbumes originales porque los había visto un poco más caros. Y la verdad es que mola tener un CD en cirílico. El próximo mes estarán otra vez en la carretera y caerá otra entrada sobre ellos. 

La cantante, siempre activa, dejó unas perlas dedicadas
al turismo que no entendí

Después de esto, la noche estaba lejos de acabar. Cruzando la medianoche Monika me llevó a Liubliana, donde me esperaba mi transfer de GoOpti, que definitivamente han llegado para quedarse como mi compañía de cabecera. Ya a la una de la madrugada empecé un viaje a través de una nueva ruta, dura como todas para salir de Eslovenia. Al menos pude dormir bastante en la furgoneta antes de llegar al aeropuerto de Bérgamo, hacia las cinco de la mañana. Solo empezaba a amanecer, pero el trajín que había en el pequeño aeropuerto era el mayor que he visto nunca hasta la fecha en uno. Entonces, un avión de Ryanair me llevaba directo a Madrid tras poco más de dos horas de vuelo, aterrizando ya cerca del mediodía. Fueron dos semanas las que pasé en España, a camino entre Juarros de Voltoya, Madrid y la provincia de Cádiz. La vuelta a Eslovenia la realicé con el mismo recorrido, pero tuve suerte y me tocaron las máximas cuatro horas de espera que ofrece GoOpti. Digo suerte no porque la espera sea algo deseable en este tipo de viajes, sino porque gracias a ello pude acercarme al centro de Bérgamo. El aeropuerto se encuentra bastante cerca de la ciudad. De hecho, la parte antigua se divisa desde la pista de despegue. Me había fijado a la ida y parecía una visita muy prometedora. Y no defraudó. Con la pesada mochila a la espalda me dirigí al autobús y durante unas tres horas pude pasear y disfrutar de una encantadora ciudad medieval italiana situada en lo alto de una colina. Cada esquina del casco antiguo era un lugar que podría perfectamente dejarte sin aliento. Cuanto más lugares de Italia ve uno más se da cuenta de que cada ciudad italiana es una auténtica preciosidad. 

Cada edificio es una obra de arte
Y sobre todos ellos destaca la capilla Colleoni
Los alrededores de Bérgamo son verdes y montañosos
Típica foto de tonto que viaja solo. La Bérgamo Baja
desde la Bérgamo Alta

domingo, 1 de septiembre de 2013

Tarvisio

¿Alguien se acuerda de aquella larga excursión en bici a la frontera italiana? ¿Sí? ¿No? En cualquier caso esta entrada es la continuación que siempre había deseado. En mi último domingo en Eslovenia antes de unas merecidas vacaciones en casa decidimos aprovechar el día soleado para una pequeña excursión en bici. No fuimos los únicos, porque la vía verde (nombre del tipo de carril bici que discurre por antiguas vías de tren, como bien me advirtió en su día mi amigo Samir) estaba a rebosar, tanto de eslovenos como de italianos. Al fin y al cabo era un plan dominguero total. Nos desplazamos una vez más hasta Kranjska Gora y allí iniciamos la ruta de en torno a los 20 kilómetros prácticamente divididos a partes iguales entre los dos estados. Fuimos a ritmo de excursión, disfrutando del camino a través del bosque y sus ligeras subidas y bajadas. Había pasado en coche o autobús varias veces por Trbiž (como lo llaman los eslovenos), así que ya más o menos sabía lo que me iba a encontrar. Se trata de una localidad de unos cinco mil habitantes y totalmente alpina, pues es la última ciudad italiana antes de la triple frontera que forman estos dos países y Austria. De hecho, las gentes que llenaban de vida las concurridas plaza y calle principal, con su feria y su mercadillo respectivamente, pertenecían mayoritariamente a estas tres nacionalidades. Y no solo los visitantes actuales, también los habitantes históricos de la población estaban así de mezclados, cosa que pudimos apreciar en las tumbas del cementerio alrededor de la iglesia fortificada, con lápidas en estos tres idiomas tan distintos entre sí y a la vez con tanta relación. Reflejo de esta interdependencia es también el trilingüismo de algunos carteles oficiales (hecho que me sorprendió muchísimo, pues hasta ahora no sabía que en esta zona había minorías étnicas eslovena y austríaca) y un festival trinacional que se iba a celebrar a los pocos días. Almorzamos y tomamos el mismo camino de vuelta.

La bonita e histórica iglesia de Tarvisio
El cartel del ayuntamiento tarvisiano. Al
italiano, el alemán y el esloveno hay que
sumarle el friulano, dialecto oficial en
toda esta región italiana
La edición del Giro de este año presentaba una salida en
Tarvisio y había varias bicicletas curiosas que aún quedaban
como decoración. Lástima que la etapa fue entre semana
y no me pude acercar en su día

Aunque la ruta no sería exactamente igual, pues un poco antes de la frontera hicimos un desvío de unos tres kilómetros, los dos últimos en clara ascensión, para llegar a un paisaje interesante. Cómo no, se trataba de un lago. Bueno, mejor dicho de dos. Se llaman lagos de Fusine (Belopeški jezeri es uno de los hasta cuatro nombres diferentes que reciben en esloveno) y son una auténtica preciosidad, sobre todo el inferior. Además, resultan ya un lago alpino de cierta altura, con más de 900 metros de altitud. Las montañas como fondo son un espectáculo digno de ver. Allí también estaba todo lleno de gente, disfrutando a la orilla, montando en bici, paseando por las orillas o remando en barca. Nosotros hicimos lo propio, excepto remar, y tranquilamente retomamos el camino de vuelta para dejar atrás un placentero plan dominguero.

El lago inferior de Fusine, estampa de belleza alpina
Es un placer pedalear por la vía verde
Al volver capté esta instantánea de la antigua estación
de Podkoren, penúltimo pueblo esloveno, ahora
reconvertida en casa particular