domingo, 9 de septiembre de 2012

Evro

Ahora que pasa por sus peores momentos voy a hablar un poco del euro. Sabido es por todos que hay mucha gente que colecciona monedas. Yo no le veo mucho la gracia, pero puede ser una afición como otra cualquiera. El caso es que me ha tocado un par de veces hacer la colección de las monedas de euro eslovenas para llevárselas a alguien en España. La primera vez fue hace ya tiempo a una persona que no conocía de nada que me contactó por el Facebook. Este verano, sin embargo, se las llevé a una amiga para un amigo suyo. No es mucho esfuerzo, pero recuerdo que me costó un montón conseguir la de 50 céntimos. De propina, llevé una monera de dos tólares (el tólar fue la moneda de la Eslovenia independiente anterior al euro, que aquí llegó en 2007, siendo el primer país del este de Europa en tomarlo). Os dejo una imagen con las moneditas y explico los motivos de cada una de ellas:


- La moneda de 2 euros nos muestra a Prešeren, el gran poeta nacional y la frase "Živej naj vsi narodi" ("vivan todas las naciones") del himno esloveno.

- La de uno tiene un motivo diferente. Aquí cada moneda tiene motivos diferentes, no como las españolas. Ésta nos muestra a Primož Trubar, pastor protestante del siglo XVI muy importante en la historia eslovena, pues su Biblia traducida fue el primer libro en lengua eslovena. De ahí que su día sea incluso fiesta nacional en un país católico.

- La de 50 céntimos tiene como protagonista a otro de los grandes símbolos eslovenos: el Triglav. Es la montaña más alta del país y un auténtico icono esloveno, ya que es el escudo oficial del país también. En la moneda también leemos el lema "Oj Triglav moj dom" ("Oh Triglav, mi casa"), de una famosa canción.

- Con la de 20 céntimos se cambia un poco, pero también tenemos otra de las cosas famosas eslovenas: los caballos lipizzanos. Estos caballos fueron muy famosos en la época del Imperio Austrohúngaro y proceden de la localidad eslovena de Lipica, donde aún no he estado y espero ir algún día para enrrollarme más sobre ello en una entrada.

- En los 10 céntimos podemos apreciar un diseño del gran arquitecto Jože Plečnik (del que también espero escribir algún día) para el parlamento esloveno que no se llegó nunca a realizar. De ahí el lema "Katedrala svobode" ("catedral de la libertad"). Estaba planeado construirlo en el lugar del castillo de Liubliana. La verdad es que eso habría tenido un resultado espectacular.

- Los eslovenos nos enseñan en la moneda de cinco céntimos una de sus principales pinturas, "Sejalec" del impresionista Ivan Grohar. Ya pude ver en directo esta pintura hace mucho en la Narodna Galerija, pero en la moneda el sembrador aparece sembrando estrellas.

- Para los 2 céntimos eligieron un tema bastante controvertido. Se trata de la "Piedra del Príncipe". Es un resto de columna romana sobre la que se realizaba la ceremonia de coronación del duque de Carantania, primer estado formado por los eslovenos en la Edad Media a caballo entre los actuales territorios de Austria y Eslovenia. La ceremonia se desarrollaba en esloveno, siendo el resto escrito más antiguo de la lengua en algunos documentos de la época. Esta piedra hoy está en el Landhaus (gobierno regional) de la región austríaca de Carintia y ambos países han tenido no pocas disputas por ella.

- Y, por último, en la moneda de un céntimo podemos ver a una cigüeña. Este animal ya era el protagonista de la moneda de 20 tólares.

Por cierto, que en la imagen de arriba se pueden ver otras dos monedas. Una de ellas es la de coleccionista que conmemora el 20 aniversario de la independencia eslovena, en 2011, por valor de 3 euros y obviamente no en circulación. Y la otra de dos euros yo sí la he visto y representa a Franc Rozman "Stane", un comandante partisano de la Segunda Guerra Mundial. Hay muchas otras monedas especiales conmemorativas.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La Vuelta

Ya estoy otra vez en Eslovenia, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Genial estar de nuevo con Monika y echando de menos a las personas dejadas allí. Pasar tanto tiempo en España después de dos años aquí ha sido, cuando menos, una experiencia emotiva, y he podido disfrutar de los amigos y de la familia de manera más pausada. Espero haber recargado las pilas para una nueva temporada. Estoy aquí para afrontar el que ya será el tercer año, así con la tontería. Manténganse atentos a su pantalla para estar al corriente de todo.

Esta vez hice un nuevo recorrido para viajar a Madrid. Sí, todavía me quedan vías por explorar. El billete lo compré con mucho tiempo, así que me salió por un precio bastante asequible a pesar de ser verano. Y lo que compré fue con Alitalia desde el aeropuerto de Trieste (Aeropuerto Friuli Venezia Giulia o Ronchi dei Legionari, bastante alejado ya de Trieste) a Madrid, con escala en Roma (Fiumicino). La verdad es que la escala es super corta, con lo cual el viaje no resulta excesivamente largo. Bueno, eso al ir, que me llevaron al aeropuerto en coche. Al volver ha sido otra historia. Todo bien hasta Trieste, a pesar de los horarios intempestivos (que por algo son los más baratos). La odisea comenzó allí. Había reservado un transfer con la compañía eslovena DRD. No sé si lo he dicho en alguna ocasión anterior, pero en Eslovenia hay un montón de compañías de este tipo, ya que los aeropuertos del país son una pena y la mayoría de los eslovenos viajan desde aeropuertos italianos o austríacos. Yo ya he usado un par de ellas, y ésta incluso la había usado en una ocasión desde Venecia, sin mayores complicaciones. Pero en esta ocasión, también por mi culpa de haber reservado con muy poco tiempo y de mala manera, todo fue mal. Tenía que esperar un par de horas desde mi vuelo hasta que me recogieran, pero tuve que esperar una hora más porque el autobús llegó con retraso. Son cosas que pasan, pero llamé al teléfono de atención y la verdad es que me daban poca información, lo cual me cabreó bastante. Bueno, el autobús finalmente llegó. Al menos una cosa buena, pagué solo diez euros (que para mí que fueron directamente al bolsillo del conductor) cuando debería haber pagado 20. Pero no me dio billete ni nada. Entré al autobús y la verdad es que la atmósfera era un poco rara. Después, en Italia fuimos por carreteras secundarias y no por autopista. Pero lo peor estaba por llegar. Cuando nos acercábamos a Liubliana entramos en un área de descanso para que algunos pasajeros cambiaran de transporte. Error. Había un enorme control de policía que nos acabaríamos comiendo. Estaban parando a autobuses y furgonetas de países de tradición inmigrante (Bulgaria, Rumanía, Macedonia, Ucrania...). Eslovenia es un cruce de caminos y sus carreteras sirven para conectar el occidente de Europa con el oriente. Les registraban todo, hasta extraían la gasolina del coche para analizarla. Y nos acabó tocando. Una hora y media estuvimos parados porque la empresa no tenía los papeles en regla. Fue una experiencia curiosa, pero lo peor era la falta de información. Hablé con otros viajeros y alguna persona mencionó que no era la primera vez que sucedía esto con esta empresa. Así que si pensáis viajar con ellos, tenedlo en cuenta. Finalmente arrancamos de nuevo y llegué a mi destino: Monika.

Esto es todo lo que vi de Roma :D

Aeropuerto Friuli-Venezia Giulia

Yo dejé Eslovenia como un país más civilizado

lunes, 20 de agosto de 2012

Un chapuzón en el lago

No hay nada mejor para los calurosos días de verano que un chapuzón en el lago. Alejándote de una de las abarrotadas playas puedes incluso nadar hasta la isla y, teniendo mucha suerte, ver a un novio subir con la novia en brazos los noventa y nueve escalones que les separan de la cima.

martes, 17 de julio de 2012

Slavoj Žižek

El libro que me amenizó el trayecto hacia Prekmurje, y al que di matarile entonces se trataba de otro título en español de autor esloveno. Pero en este caso, curiosamente, es un autor que no escribe en esloveno. Estoy hablando de Slavoj Žižek, máximo filósofo esloveno y uno de los grandes pensadores actuales de la "izquierda". Él escribe en inglés, y a partir de ahí sus obras se traducen a otros idiomas, incluído también el esloveno. Así pues, se pueden encontrar muchos de sus trabajos en nuestro idioma. Además, el pájaro está casado en segundas nupcias con una joven argentina que quita el hipo. No sé si vivirá en Eslovenia, pero es profesor titular de la Universidad de Liubliana. Y sí es famoso en el país, pero tampoco tanto. El libro que yo me he leído es "En defensa de la intolerancia", ejemplar de una colección que Público publicó hace tiempo y que me dejó el Buah. Es un ensayo en el que reflexiona sobre quién ejerce el poder en nuestra sociedad y otros temas de contenido social, como por ejemplo las relaciones sociales. Al principio me costó un poco cogerle el ritmo, pero al final me ha acabado gustando mucho. Hace reflexiones muy interesantes sobre los tiempos en los que vivimos. Pero si algo tiene de especial, son sus ejemplificaciones. Por ejemplo, crea una teoría sobre el Tamagotchi fascinante. En resumidas cuentas, que su lectura la calificaría de imprescindible en los tiempos que corren, especialmente para esa gente que necesita quitarse el velo que les cubre la inteligencia. Gente que nunca lo leerá. Os dejo con la portada de la edición que leí (ya que hay otras en español) y con un vídeo sobre una de sus reflexiones más famosas, comparando las grandes culturas europeas y sus retretes (en su gracioso inglés con subtítulos en español). Esto es algo grandioso y que yo, a nivel menor, ya había pensado alguna vez. Que por cierto, yo tengo retrete alemán en mi piso en Liubliana...



sábado, 7 de julio de 2012

Prekmurje

Escribo estas líneas desde Madrid, donde me encuentro para pasar dos meses. Después de casi dos años en Eslovenia me apetecía pasar un tiempo más largo aquí, con mi familia y con mis amigos, para recargar un poco las pilas. Si hay algo negativo en mi experiencia eslovena sigue siendo la falta de amistades. Pero no os preocupéis, volveré a Eslovenia, y con ganas. De eso se trata. No por estar aquí voy a dejar de actualizar el blog, porque algunas cosas se me han quedado en el tintero, y otras sucederán aquí que tengan relación con allí. No en vano la mayor parte de mi vida sigue en ese pequeño país. La última semana con Monini la pasamos en Prekmurje, una de las pocas regiones eslovenas en las que aún no habíamos puesto pie. Se trata de una pequeña región al nordeste, más allá del río Mura (de ahí su nombre), y que hace frontera con Austria, Croacia y Hungría. Se trata de una de las regiones más pobres del país, y sin duda la más agrícola. Es famosa por ser la única parte llana del estado. Que sirvan estas pocas informaciones como aperitivo del reportaje que encontraréis a continuación.


- Primer día: el despertador suena a las cinco de la mañana. Tenemos las mochilas preparadas, nos las echamos a la espalda y subimos al sillín. En bici vamos de Zasip a Lesce, donde empezará nuestra travesía en tren por toda la parte norte de Eslovenia. Acomodamos las bicis y que empiece la función. Leo, dormito, miro por la ventana, leo, voy al baño, vuelvo a mirar por la ventana. Todo para sobrellevar el lento traqueteo de los trenes eslovenos. Poco a poco nos vamos acercando a Prekmurje, dejando atrás importantes localidades como Laško, Celje, Ptuj... Llegamos a Ormož, junto al río Drava. A la otra orilla veo Croacia. El tren continúa y por fin cruzamos el Mura y empezamos a ver las colinas de Slovenske Gorice, donde se producen algunos de los mejores vinos eslovenos. Poco después el relieve se suaviza y por fin apreciamos las llanuras de Prekmurje (de hecho, esta parte geográficamente ya pertenece a Panonia). La predicción para hoy era mala y el cielo ha estado encapotado todo el día. Antes no tenía mala pinta pero cada vez está más gris. Murphy. Diez minutos antes de nuestro destino empieza a llover fuerte. Bajamos en Murska Sobota y no tiene pinta de mejorar. Nos quedan unos 7 kilómetros hasta nuestro destino y no nos queda otro remedio que pedalear bajo la lluvia. Al menos encontramos Moravske Toplice sin mucha dificultad, pero estamos totalmente empapados. Finalmente llegamos a nuestro alojamiento (Hostel Mavrica, barato y de calidad acorde al precio) y comprobamos que el equipaje no está tan húmedo como temíamos. Nos acicalamos rápido y salimos corriendo hacia el balneario. Encima la lluvia ha parado. Prekmurje es muy conocida por sus centros termales y probablemente Moravske Toplice ("las termas de Moravia") sean las termas más famosas de la región. Se descubrieron en 1981 y desde entonces su explotación ha sido inmensa. Tanto es así que incluso se cambió el nombre original del pueblo, que antes se llamaba simplemente Moravci. Todo en el pueblo gira en torno a las termas, con multitud de hoteles y alojamientos. Las principales son Terme 3000, para las cuales hemos comprado unos cupones muy baratos. Allí es donde pasaremos toda la tarde, disfrutando del agua calentita y sus burbujas. También de algunos de sus toboganes, pero no de todos, no de los más arriesgados. Esos quedarán para otro día. Volvemos al hostal anocheciendo y saldremos a dar un paseo para ver un poco más el pueblo.




- Segundo día: la previsión hablaba de una mejora climatológica, pero en las primeras horas de la mañana no parece así. Así que decidimos volver a Terme 3000 a relajarnos. Con el paso de las horas el tiempo mejora totalmente para dar por fin paso a un día veraniego. Me decido a probar ese tobogán amarillo que se puede ver en la foto. Se trata prácticamente de caída libre. Tú te metes arriba en una cápsula, de pie, sobre una trampilla que después se abrirá para dejarte caer y hacer un looping antes de llegar al agua. Lo pruebo dos veces. Se cae muy rápido, pero lo peor es la espera hasta que te sueltan y la frenada en el agua con los genitales. Con uno verde también muy alto y empinado, pero que es abierto, no me atrevo. Como el día ha mejorado mucho decidimos hacer la primera excursión en bici para descubrir Prekmurje. E iremos en dirección nordeste. La llanura de la cuenca del Mura dará paso a un nuevo terreno de colinas, al entrar en el Parque Regional de Goričko. Un auténtico sube y baja, precioso para ir en bici. Monika lo pasa sin muchos problemas. Resulta que Prekmurje no era tan llano después de todo. Llegamos hasta Selo para ver uno de los principales reclamos turísticos de Prekmurje: la "Rotunda". Es una pequeña iglesia redonda del siglo XII. Preciosa. Continuamos un poco más y nos acercamos a la frontera con Hungría. Aquí los pueblos tienen los nombres tanto en esloveno como en húngaro. De hecho, junto a la italiana, la minoría húngara es la otra que existe en territorio esloveno. Hacemos un último esfuerzo para llegar a la frontera con Hungría y hacernos unas fotos. Después volvemos a toda velocidad antes de que caiga la noche. El cuentakilómetros marca 30 kms. recorridos.




- Tercer día: el tiempo nos respetará hasta el final de las vacaciones, así que hoy es el día de probar otro balneario. Preparamos una vez más la mochila y el mapa para pedalear en otra dirección. Hoy toca oeste. El destino, Radenci, otro de los balnearios de la región, a 25 kms. de distancia. El camino es un sinfín de cruzar pueblos interminables dispuestos a lo largo de la carretera. Esperaba ver casas más pobres, pero, como en toda Eslovenia, las casas tienen un aspecto magnífico. Eso sí, hay muchas granjas. Y muchos más campos de cultivo que en cualquier otra parte de Eslovenia. La excepción llega en Rankovci, un pueblo de gitanos. Mucha más gente en la calle. Niños donde antes no se veía a nadie. Y casas de ladrillo visto mal construidas. Estos al menos viven en casas, dice Monika. Es entrar en un mundo diferente. Seguimos nuestro camino y nada más cruzar el Mura está Radenci. Cuatro horas estaremos en sus termas, mucho más pequeñas y con un montón de austriacos. La frontera está muy cerca. Esto es para viejos. Al salir, intentamos ver el pueblo, donde se produce Radenska, uno de los aguas minerales más conocidos de Eslovenia. Pero es muy feo y decidimos volver a "casa". En el camino me paro a fotografiar una de esas construcciones que he visto en tantos pueblos. No sé decir si se trata de iglesias, campanarios o capillas. Ya por la noche veremos el fútbol en el bar de abajo del hostal. Reunión de gañanes del pueblo.Y así comprobaré, más o menos, lo que dicen todos los eslovenos. Ni ellos mismos son capaces de entender a la gente de Prekmurje cuando habla.




- Cuarto día: hoy el día comenzará también con una última excursión en bici. Toca probar el sur, también hasta el río. Otra vez cruzar muchos pueblos y consultar en numerosas ocasiones el mapa. La primera parada la hacemos cerca, en Bogojina, para ver una iglesia de Jože Plečnik, el famosísimo arquitecto esloveno que dio forma a Liubliana. La iglesia es, sin duda, algo diferente. Más tarde pasamos Beltinci, una de las poblaciones más grandes de Prekmurje y de donde es Vlado Kreslin. Un poco más allá llegamos al Mura y su Otok ljubezni ("la isla del amor", toma ya). Visitamos uno de los pocos molinos de agua que quedan aún, de los muchísimos que había antes. Es enorme y aún produce harina. Al lado también hay una balsa que sirve como medio de transporte para cruzar el río, previo pago de la tarifa. Esto me lleva a tiempos medievales. En el camino de vuelta nos paramos a comer en el restaurante Oaza ("oasis), al lado de un pequeño estanque. Es superpijo, pero también muy barato. Una vez más puedo comprobar lo barato que es comer fuera en Eslovenia. La comida la he acompañado con un Brizganec, una bebida típica de aquí que mezcla el vino de Lendava, otra de las principales poblaciones de la zona, con gaseosa. Finalmente, volvemos a Moravske Toplice (otros 50 kms. en las piernas), para disfrutar una vez más de Terme 3000. Y hoy por fin me atrevo a probar el tobogán verde. Sin pensarlo mucho me tiro, que si no luego me rajo. Tampoco es para tanto. El otro era peor. Para cerrar el día salimos a comer Gibanica, el postre típico de Prekmurje. Tenemos que esperar una barbaridad, porque el bar está colapsado por los jugadores del NK Maribor, el equipo de fútbol más importante de Eslovenia. No, no está colapsado porque les pidan fotos y autógrafos, sino porque han pedido muchísimas pizzas. Por lo demás, nadie les hace ni caso. Me imagino a los jugadores del Madrid en un bar de pueblo en España...







- Quinto y último día: último amanecer en Prekmurje. Sólo queda hacer las mochilas y montarnos en las burras para volver a Murska Sobota. Murska Sobota tiene unos veinte mil habitantes y es la "capital" de Prekmurje. Está muy cerca del río y su nombre siempre me ha hecho mucha gracia, ya que se podría traducir por algo así como "sábado en el Mura". Nos damos una vuelta para verla un poco. Se trata de una ciudad de provincias, pero en ciertos aspectos bastante diferente al resto de ciudades eslovenas que he visto. Y no sabría muy bien decir por qué. En cuanto a monumentos, poco que ver. La plaza principal tiene un monumento que recuerda la liberación de la ciudad por parte de los rusos durante la Segunda Guerra Mundial. Y detrás, un bonito parque con un palacio. Y eso es todo, sólo queda volver al tren para iniciar el recorrido de vuelta, interminable y donde tendremos que coger hasta cuatro trenes. Han sido unas magníficas vacaciones.