lunes, 5 de marzo de 2012

Minuta do zmage

Ayer estuvimos en la tele, ese gran acontecimiento en la vida de uno. Fuimos como público a "Minuta do zmage", que es mi programa preferido de la televisión eslovena. No la veo mucho, pero tampoco tan poco. Eso sí, hay muy pocos programas de producción propia. Y, de hecho, creo que este es el único concurso que existe. Es de la cadena Pop TV, que sin duda es la principal de las privadas. Yo creía que "Minuta do zmage" era un formato que aún no había llegado a España, pero en la última visita a casa el Buah me ilustró que no era así. "Uno para ganar" se llama allí, y son prácticamente exactos. El caso es que me había apuntado al cásting para participar en el concurso, queriendo rememorar mis momentos gloriosos con "Metro a metro". Y hace unso días me llamaron, pero no para concursar, sino para asistir como público. El que no se contenta es porque no quiere. Así que para allá nos fuimos. Echamos un buen rato con las pruebas que hicieron los concursantes y pasamos un calor de narices (por no decir de cojones) en el estudio. No me daré por vencido. Para el próximo cásting me volveré a apuntar.


Y después, decidimos dar un paseo hacia el centro y comimos en un restaurante mexicano. Hay bastantes aquí en Eslovenia, pero todavía no había ido a ninguno. Fuimos concretamente a uno de la cadena "Cantina mexicana". La comida estaba buena y los precios no eran excesivamente caros. Pero una cosa no podía faltar: la mezcla ridícula de encontrarte paella y tapas en un menú mexicano, además de la miscelánea de música de todos los lugares hispanohablantes del globo que ambientaba el lugar. Y para cerrar el día, una película serbia (de la época yugoslava). Llevaba por título "Ko to tamo peva" ("Kdo neki tam poje" en esloveno), lo que se podría traducir por "¿Quién canta ahí?", y nos habíamos comprado su DVD muy baratito hacía tiempo. Así que ya era hora de verla. Es una película de humor que muestra un viaje desde la campiña serbia a Belgrado en los albores de la Segunda Guerra Mundial y las diferentes peripecias de los viajeros. La vi en serbio con subtítulos eslovenos, sin problemas. Y no fue gran cosa, pero el cine yugoslavo era más que interesante. Esta película es un auténtico icono de ello.




sábado, 3 de marzo de 2012

Gramática mínima de errores

Ese es el título de un pequeño ensayo que versa sobre los errores más habituales de los estudiantes eslovenos de español, publicado por la Universidad de Liubliana en el 2004 gracias al trabajo de los lectores Gemma María Santiago e Iván Reymóndez y a la subvención de la embajada española. Evidentemente, el tema me interesa y lo estuve echando un vistazo. Desde que me dedico a tiempo completo a lo que yo ya considero desde hace tiempo mi profesión he podido progresar mucho en mis conocimientos sobre los aprendices eslovenos, tanto que me da miedo estancarme en sólo conocerlos a ellos. Pero bueno, aquí no tengo otra solución posible más que trabajar en línea con algún estudiante de otra nacionalidad si se presenta la ocasión. Así pues, ver este libro ha sido de gran ayuda, pues he podido ver reflejadas cosas que yo ya había apreciado y otras que aún no había tenido la ocasión. 

No hablo mucho de ello, pero una de las mejores cosas de estar en Eslovenia es poderme dedicar totalmente a esta profesión en la que creo haber encontrado mi vocación. Sí, las condiciones laborales y de horario no son las ideales. Trabajo en muchos sitios diferentes: en una academia en Liubliana (Hola, la de siempre desde el principio y la que supone mi principal carga horaria), en una en Kranj (ciudad a la que siempre quiero dedicar una entrada en el blog pero nunca encuentro el momento), en un colegio público en Liubliana (que está siendo una experiencia cuando menos interesante con los niños), clases particulares, etc. Pero en realidad es el tipo de trabajo que me gusta hacer: un poco de todo, de aquí para allá. Estoy disfrutando de la experiencia y cogiendo muchísimas tablas. Tengo todo tipo de alumnos: jubilados que estudian por placer, niños que lo tienen como actividad extraescolar que ellos han escogido libremente, adultos que lo estudian por diferentes causas, gente que prepara el DELE (el diploma oficial de conocimientos de lengua española para un extranjero)... Y de todo tipo de niveles. Además, no me dejo de formar, porque buena falta me hace. No me puedo quitar de encima el complejo de no haber estudiado Filología Hispánica (aunque en realidad eso no supone mucho para la enseñanza de español a extranjeros), y en esta profesión es necesario la formación continua y la actualización. Esta misma semana he estado en un seminario que organizaba el Aula Cervantes de aquí en colaboración con Center Oxford, que es uno de los principales importadores de materiales de ELE (siglas por las que se conoce este mundillo) en Eslovenia, y con la editorial española Edinumen, una de las grandes dedicadas al ELE. Y también estoy haciendo algún curso online. Total, que estoy super ocupado y yo tan contento. Y entre ceja y ceja hacer un máster sobre ello, máster que me ha sido denegado ya demasiado.

Libros, libros, libros...

domingo, 19 de febrero de 2012

B-led

Ya conocéis Bled y su lago, la postal eslovena. Lo que no conocíais seguro, como yo tampoco, era el lago helado de Bled. Este invierno está siendo bastante benigno. Está haciendo sol una cantidad inceíble de días (incluso en Liubliana) y la nieve pocas veces ha hecho acto de presencia. No lo ha hecho hasta este mes de febrero, y tan sólo en un par de ocasiones. Tanto es así, que en Bled no ha nevado en todo el invierno, más allá de algunas ligeras nevadas que dejaban una fina capa blanca que tardaba poco en desaparecer. Pero lo que sí no nos libramos fue de la ola de frío siberiano de hace una semana. Las temperaturas mínimas en algunos lugares no andaron muy lejos de los 20 grados bajo cero. Hizo más frío que en todo el invierno pasado, pero, en comparación, prefiero un invierno así, concentrado. Y como consecuencia de ese frío tan intenso hemos tenido un lago de Bled helado en su totalidad. Os podéis imaginar las hordas de gente durante los fines de semana. El pasado, cuando hacía frío de verdad, no nos acercamos porque estábamos ocupados, pero éste no podíamos dejar pasar la oportunidad. Ayer estuvimos paseando rodeados de muchísima gente caminando hacia la isla o patinando. Hacia la isla también nos dirigíamos nosotros, pero Kala decidió cambiar nuestro rumbo al ponerse a cagar en el hielo. Siempre la paseamos por el campo, con lo cual nunca llevamos bolsa para recoger. Incautos nosotros, nos llevamos unas cuantas miradas de odio. Así pues, hice lo mejor que pude para cubrirlo con hielo y decidimos volver a tierra firme. Nos quedamos con las ganas, pero hubo unas cuantas fotos para el recuerdo. Pensábamos volver hoy, pero hace ya días que las temperaturas han subido y las autoridades lo desaconsejaban. De hecho, la vecina de Zasip nos ha dicho que hoy dos personas se han ido al agua. Son cosas que son así.


domingo, 12 de febrero de 2012

A dance with dragons

Vuelvo a bailar con dragones. O tal vez nunca lo dejé de hacer. A lo mejor incluso lo hacía más antes, de un lado a otro, malgastando tiempo, sin un refugio donde guarecerme. Ahora tengo mi pequeña torre, desde la que observo el más mínimo movimiento. Ya no es una cueva como antes, donde apenas veía la luz del sol. He pasado de las profundidades de la tierra a la altura de los cielos. He cambiado la oscuridad por la claridad. La extenuación por el descanso.



No hay mejor forma de volver a bailar con dragones que hacerlo con una de las bandas preferidas de uno, Bernays Propaganda. Volvían a Liubliana después de aquella vez y no me podía permitir perdérmelos. Ni el frío aterrador ni el incipiente constipado que hacía sus primeros actos de aparición y que dejó a mi compañera de faenas derrotada en la cama aplacó el deseo. Así, sólo y agotado después de una interminable jornada laboral, me subí a la bici en dirección a Metelkova. Tampoco la larga espera hasta la apertura de las puertas me hizo desistir. Por fin, Gala Hala, otro de los bares de Metelkova, abrió sus puertas, recién renovadas. Lo hacían por primera vez para mí, mostrando un más amplio espacio que aquel de Menza pri Koritu, aunque no tan amplio como yo esperaba. Los ocho euros que había supuesto la entrada empezaron a ser rentables cuando calentaron motores para las cien personas que habría la banda eslovena Paper Plane Crash, que a pesar de tocar solo media hora me agradaron con su autodenominado "disco crust". Poco después vendrían con su habitual energía los susodichos macedonios Bernays Propaganda. Hay que ser valiente para hacer una gira balcánica con la que caía, en plena ola de frío siberiano. Una hora estuvieron haciéndome contonear el cuerpo, intercalando gran cantidad de canciones nuevas con temas de sus dos discos. Después, pasada ya la medianoche, volví a subirme a lomos de una bicicleta para regresar a esa casa en la que había empezado a vivir apenas cinco días antes, ignorando las temperaturas inferiores a cinco grados bajo cero que reinaban en el ambiente. A esa casa en la que nos empezamos a sentir muy a gusto, a pesar de sus limitaciones espaciales y sus carencias. Desde ella dominamos un nuevo horizonte para nuestras vidas.


sábado, 28 de enero de 2012

Doma...

Demasiado tiempo. Soy consciente de ello. Son cosas que pasan cuando se tienen muchas casas y ninguna, que no se encuentra el tiempo necesario para echar el freno, sentarse y reflexionar. La Navidad este año la pasé entera en Eslovenia y pude confirmar que no se celebra tanto como en España, o al menos no en todas las familias. Cosas comunistas. Se me hizo bastante raro no celebrar Nochebuena, pero al menos este año nos tomamos las uvas gracias al canal internacional de TVE, que a menudo lo veo en Zasip. Eso fue lo de mayor interés que hicimos en Nochevieja, porque a la mañana siguiente nos esperaba el largo camino a casa. Es decir, a Madrid. A las cinco de la mañana nos levantamos para ir a Lesce a coger el tren a Liubliana. Y en esta ocasión la novedad fue que cogimos un transfer desde Liubliana directo a Marco Polo (el aeropuerto de Venecia) con la empresa eslovena DRD. La verdad es que somos idiotas, porque es la forma más barata y rápida de hacerlo, pero hasta ahora no la habíamos considerado. Unas dos horas y media de viaje por 25 euros, y es bastante fiable (aunque a la vuelta, que también hicimos lo mismo, fue un tanto surrealista). Hicimos el tradicional vuelo Venecia – Madrid, pero esta vez fue con Easy Jet por primera vez, porque los imbéciles de Vueling han quitado este vuelo. Me gustaría saber por qué, porque siempre iba lleno. Pero bueno, con Easy Jet sale más o menos igual de precio. Nunca he contado por aquí cuando he estado en España, pero esta vez me apetece decir algo, porque las visitas van escaseando y cada vez lo echo más de menos. Estuvimos una semana, en la que vimos a multitud de gente (no lo puedo evitar y tengo que ver a todo el mundo aunque sea cinco minutos) y simplemente hicimos un viaje a Daimiel a visitar a Silvia después de su reciente marcha de Eslovenia. Claro está, aprovechamos para ver las Tablas de Daimiel. Además de esto, compras, roscón de Reyes y poco más. Volver a Eslovenia me ha costado mucho más esta vez. Supongo que por varios factores: que llevo más tiempo aquí y mis visitas son más escasas (aunque prometo que en 2012 va a haber muchísimas más que el año pasado), que mi casa de Madrid ya tenía terminada prácticamente la reforma y que Monika esta vez vino conmigo, por primera vez desde que vivo aquí.

En Las Tablas de Daimiel

Una de las primeras noches en Madrid nos encontramos esto
en una cervecería. Un montón de etiquetas de cervezas
"yugoslavas". La mayoría son eslovenas, de diferentes
productos de Laško y Union, las dos grandes principales
cervezas del país y con gran rivalidad entre sí (aunque la
propietaria es la misma empresa). Son etiquetas bastante
antiguas, porque la mayoría de productos ya ni siquiera existen.

Desde que he vuelto, lo mismo de siempre. O casi. La rutina de trabajar y pasar muy poco tiempo por casa (Zasip), porque ya no tengo descuento en los trenes al haber cumplido los 26 años y es mucho más caro. Así que he aprovechado para quedarme unos cuantos días en casa de nuestro antiguo vecino en Liubliana o en casa de un amigo español que hice hace algunos meses y con el que cada vez tengo más trato. Aitor se llama. En una de esas fuimos a la inauguración de una exposición fotográfica en la Galería Nacional eslovena coorganizada con la embajada española, donde pude comer queso manchego y jamón por la patilla. La exposición se llama "La mirada en el otro", y ya ha estado en varios lugares reuniendo diferentes fotos de Premios Nacionales de Fotografía. No la vi completa, y la verdad es que no me pareció muy interesante, pero hay fotos de gente bastante conocida como Ouka Leele o Alberto García-Alix. Yo es que no soy muy fan de la fotografía. Y aparte de esto hay dos novedades muy importantes en nuestra vida. La primera es que ya no tenemos coche. Al Daewoo Matiz últimamente siempre se le estaba rompiendo algo y suponía una sangría de dinero que ya no nos podíamos permitir más. Así que con todo el dolor de nuestro corazón decidimos enviarle a mejor vida. Es una putada estar sin coche, pero si no nos lo podemos permitir es en gran medida porque por fin volvemos a vivir a Liubliana. Nada más volver de España nos pusimos por fin en serio a buscar pisos, porque yo ya trabajo bastante más, y después de tres días y de no haber visitado muchos dijimos que sí a uno. Era barato y no está lejos del centro, así que a pesar de que es muy pequeño y de otras carencias nos decidimos por él. Este mismo domingo nos mudamos, así que ya contaré más sobre él.

Siempre te recordaremos, pequeñín. Inolvidables tus viajes a
Italia, a Austria (subiendo ese horrendo puerto de montaña),
a Croacia (saltándonos la frontera), etc.
Descansa en paz, te lo mereces.